El
Castelo de Arnoia se encuentra en la Vila
de Basto en el municipio de Celorico de Basto en el distrito de Vila Real.
Situado sobre una elevación en el terreno, su planta es triangular y está
formado por una muralla, un torreón junto a la puerta y la torre de homenaje.
En el patio se conservan los restos de la cisterna que suministraba agua al
castillo.
Este
castillo es un exponente de la arquitectura militar románica en la región.
Está
declarado como Monumento Nacional desde 1946 e integrado en la Rota do Románico.
El
Castillo Castelo de Numão se encuentra en una elevación sobre el pueblo del mismo
nombre en el municipio de Vila Nova de Foz Côa.
Este
castillo está clasificado desde 1910 como Monumento Nacional.
El Castelo
de Numão está formado por una muralla perimetral que cierra un área
considerable. La muralla es de planta oval irregular y en ella todavía permanecen
algunas de sus torres y las cuatro puertas por las que se accede al recinto.
Su
estilo es románico y gótico.
En
el centro se encuentra la cisterna de forma circular y sin cubrición. Junto a
la entrada principal se encuentra la iglesia de Santa María do Castelo y el
cementerio de la población.
La
torre de homenaje, de planta cuadrada se halla en la muralla del lado nordeste.
Junto
a la puerta de São Pedro se aprecian los restos de una antigua capilla y una
antigua necrópolis de la que se aprecia un grupo de unas 10 sepulturas antropomórficas,
escavadas en la roca y conocidas por los lugareños como cemiterio dos mouros,
cementerio de los Moros.
El
Castillo de Sortelha es el último castillo de estilo románico edificado
en la región de la Beira Interior. Sancho I fundó la villa a principios de la
primera década del siglo XIII. Se sabe que el castillo ya estaba construido en
la segunda década.
Fue
levantado en una zona estratégicamente sensible debido a su proximidad con el Reino de León, durante la disputa de
los límites fronterizos entre la monarquía leonesa y la de Portugal.
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| Castillo de Sortelha |
La
torre de homenaje también fue construida en la misma época y tiene una forma
muy propia de la arquitectura románica, de modestas dimensiones y construida
sobre un afloramiento granítico en el centro del recinto.
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| Torre del Homenaje del castillo de Sortelha |
Las
murallas de la villa fueron construidas una vez terminada la obra del castillo,
es probable que ya durante el reinado de Fernando I.
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| Puerta del castillo de Sortelha |
Don
Sancho II concedió a la villa una nueva carta
foral, recibiendo más tarde carta de feira por parte de dom Dinis, lo que evidencia su relevancia en la
región.
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| Casas de Sortelha |
Esta
importancia fue ensombrecida en parte por las tentativas de la vecina villa de Sabugal
con intención de minimizar su importancia como centro de población.
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| Torre del Homenaje del castillo de Sortelha |
La
muralla de la villa tiene una planta ovalada irregular, en la que se abren dos
puertas, una llamada Porta da Vila y la Porta Nova. En la Porta Nova se puede apreciar en un sillar de la muralla en el lado derecho exterior de la puerta las medidas patrón oficiales en el lugar: la vara y el codo.
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| Porta da Vila Sortelha |
Con
el paso del tiempo el Castillo de Sortelha tuvo varias transformaciones,
durante el periodo manuelino, entre
las cuales destaca la construcción del balcón conocido como baranda
de Pilatos con varios componentes característicos del estilo, además en
esta época también fue replanteado el paço.
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| Porta Nova, Sortelha |
En el siglo XVII el edificio fue
adaptado a las funciones de prisión realizándose obras para reforzar la estructura.
El
Castillo de Marialva, con su patio de limitadas dimensiones, la entrada
principal hacia occidente y la poterna hacia la iglesia de Santiago, reúne las
principales características del castillo románico.
La
torre de homenaje se levanta en el centro del patio, aislada de la muralla y en
lo alto un afloramiento rocoso, que le confiere una posición relevante.
El
acceso a la torre se hace por una puerta elevada al nivel de la primera planta.
Al
lado de la torre de homenaje se encuentra la cisterna, un pequeño compartimento
abovedado y revestido de estuco cuyo
único acceso era una abertura en el techo.
Las murallas
del castillo de Marialva estaban coronadas por parapetos y merlones, si bien no
hay ninguno in situ, se pueden observar algunos, reaprovechados en el atrio de
la iglesia de Santiago.