El Vinho dos Mortos, Vino de los Muertos, es uno de los productos
más conocidos del municipio de Boticas, en el distrito de Vila Real.
En
1808 durante la segunda invasión francesa, ante el avance de las tropas
comandadas por el general Soult, los
habitantes de Boticas para intentar preservar su patrimonio, decidió esconder el
vino enterrando la producción local de vino, enterrándolo en el suelo de las
bodegas, debajo de las pipas y en los lagares.
Una vez expulsados los franceses, los habitantes recuperaron sus casas y
desenterraron el vino, que creían estropeado. Descubriendo con agrado que había mejorado su sabor y características. Un vino con una graduación de entre 10° y 11° y con algún gas natural debido la
circunstancia de que su fermentación se produjo en la oscuridad a temperatura
constante.
Por
haber sido enterrado pasó a ser llamado por los vecinos como Vinho dos Mortos, y
adoptaron esta técnica descubierta por casualidad para su mejor conservación y
optimizar su calidad.
Así
nació la tradición de enterrar el vino por lo menos durante un año, costumbre
transmitida de generación en generación.
El Vinho
dos Mortos es un símbolo de una guerra de subsistencia, de la
sagacidad y resistencia del pueblo de Boticas para la defensa de su
patrimonio.
El Repositorio Histórico do Vinho dos Mortos se encuentra en la entrada de la freguesía
de Granja, en un espacio contiguo a la carretera nacional 312, en el lugar donde
se levantaban las viñas que dieron origen a este vino.
Del
resto su área geográfica de producción alcanza apenas las primicias de Granja, Boticas y Sapiãos.
El
repositorio pretende ser una especie de museo vivo que representa todo el
proceso de elaboración de este caldo que a lo largo de las décadas ayudó a
esparcir por el país y por el mundo en nombre del ayuntamiento de Boticas al
cual aparece siempre asociado.
Forma
parte del Ecomuseu do Barroso.
Para
albergar este espacio museológico fue construido un pequeño edificio en
granito, representando la bodega tradicional con un lagar de que en su
interior, algunos objetos utilizados para la producción del vino y paneles
descriptivos del proceso y el historia que dio origen a su denominación.
La Igreja Parroquial de Beça, en el
concello de Boticas, distrito de Vila Real, es de estilo románico, construida
bajo la advocación del apóstol São Bartolomeu.
Es un edificio de planta longitudinal
de nave única y capilla mayor, según los estudiosos construida a finales del siglo XIII.
La fachada principal se abre con una
puerta de arco de medio punto, sobre ella se añadió en época moderna una campanario de dos camapanas coronado por una cruz griega.
En el suelo de la nave se cuentan hasta 49 sepulturas.
El 24 de Agosto se celebra aquí una
romería en honra de Sao Bartolomeu.
El Municipio de Boticas en el distrito
de Vila Real, se encuentra en un entorno de montañas con un imponente paisaje, como el de la Serra deBarroso.
En sus fértiles tierras pasta la reconocida
raza de bovinos barrosã y manantiales de cómo el de Carvalhelhos, que dan origen a una prestigiosa estancia termal y
donde tambien se embotella el apreciada agua de mesa.
Aquí también se produce el conocido
como Vinho dos Mortos, vino de los muertos, así llamado porque reposa en el
suelo después de ser embotellado.
Esta tradición originaria tiempos de la invasiones
francesa de la Península Ibérica, cuando la población enterró las botellas para
que no fuesen saqueadas por las tropas de Napoleón.
Al desenterrarlas los productores descubrieron
que su vino había mejorado en calidad.
en la
entrada de la población se encuentra un pequenho centro de
interpretacion de este vino, el Repositorio do Vinho dos Mortos.
De aquella época proviene también la
fiesta de Sao Sebastiao, una comida comunitaria a todo el pueblo de
Dornelas, en agradecimiento a un milagro divino que defendió a la población de los
saqueos.
Entre los típicos pueblos barrosanos
son ejemplo Alturas do Barroso, situado a 1.100 metros de altitud, y Vilarinho
Seco, con un buen número de espigueiros, graneros, de granito.
En todas las poblaciones los
visitantes pueden degustar la excelente gastronomía de Terras de Barroso, a la
vez que disfrutan de sus magníficos verdes paisajes.
Entre su patrimonio destacan los
antiquísimos castros de Carvalhelhos y Lezenho,
las iglesias de Beça y de Covas
do Barroso y el puente romano de Pedrinha.
En el centro de la poblacíon se levanta una reproduccion de una estatua de un geurrero recuperada del Castro de Lesenho, ya que la original se encuentra en el Museo de Lisboa.
El
Castro de Carvalhelhos en Boticas, Vila Real, fue declarado en 1951 Imóvel de
Interesse Público.
También
conocido como Castelo dos Mouros, se encuentra sobre un espolón que domina el
valle de la Ribeira de Lamelas, afluente del rio Beça en las cercanías de las reconocidas
termas de Carvalhelhos.
Construido
durante la Edad de Hierro, el poblado contaba con un complejo sistema
defensivo, fortificado con tres recintos amurallados de doble línea, y con tres
fosos de buena profundidad, escavado en el sustrato granítico, todo esto
precedido por una línea de pedras fincadas.
José Rodrigues dos Santos Júnior,
coordinador de las campañas de excavación del castro, decidió en 1957
reutilizar el material pétreo de los derrumbes para reconstruir unos 50 metros
de la muralla interior.
En el recinto de esta muralla fueron
excavadas algunas estructuras habitacionales de planta cuadrada y circular.
Las campañas arqueológicas se
sucedieron a lo largo de 30 años, durante las cuales se recuperó una importante
cantidad de materiales, además de la cerámica común de la Edad de Hierro, se
encontró un deposito de unos 200 kilos de Casiterita, fíbulas, puntas de lanza
de hierro, y mucha escoria que indica que en el interior del poblado se llevaba a
cabo una intensa actividad metalúrgica.
Castro de Carvalhelhos en Google Maps AQUI