La
Sé Catedral de Guarda fue construida a petición del rey D. Sancho I al Papa
Inocencio III para transferir
la Diócesis de Egitania a la nueva ciudad de Guarda.
De
la construcción original del estilo románico, no queda nada. Se encontraron algunos vestigios que apuntan a que era un edificio
simple.
Más tarde el rey Sancho II ordenó la construcción de una segunda catedral, en el sitio donde
está la actual Iglesia de la Misericordia, que fue terminada en el
siglo XIV, pero más tarde destruida
cuando la reforma Fernandina
las murallas, ya que quedaba situada
fuera de ellas, y podría ser utilizado para escalar la muralla.
El
aspecto actual de la catedral se remonta a finales del siglo XIV, durante el reinado del rey João I, por iniciativa del obispo Vasco de Lamego, partidario de la casa
de Avis durante la
crisis dinástica.
La obra se alargó lentamente y sólo en el reinado del rey Juan III estaría
terminada, ya en el siglo XVI,
por lo que es uno de los monumentos
góticos portugueses de los
últimos tiempos, con una clara influencia del manuelino.
En 1898 el arquitecto Rosendo Carvalheira afrontó
la restauración del edificio y a este trabajose el notable estado de conservación de la catedral hoy en día.
Este
absidiolo es uno de los pocos restos que permanecen de la
catedral vieja de
Braga del siglo XI
La Catedral de Oporto se
encuentra en pleno centro histórico de Oporto, en una explanada elevada
sobre el rio Duero muy próxima al Puente Dom Luis I y dominando
el barrio al cual da nombre, el Bairro
da Sé.
La construcción de esta
catedral está ligada al origen de la ciudad de Porto,
ya que el burgo primitivo se desarrollo a partir del terreno donado por la
reina Dona Teresa al obispo Dom Hugo para que levantase el
templo catedralicio.
La construcción se inició a
finales del siglo XII y se prolongaría durante gran parte del XIII.
La Sé conserva lo
esencial de la traza románica original, a pesar de haber sufrido grandes
modificaciones, también se sustituye la cabecera primitiva por otra construida
a inicios de siglo XVII.
El claustro gótico
fechado en 1385 fue acrecentado por Nasoni en el XVIII con una nueva
entrada. Siendo la más importante de las reformas la de 1772 cuando se
reemplazó el portal primitivo por otro rococó.
En su fachada se mantienen
los rasgos románicos, de evidente influencia del centro oeste francés,
con dos altas torres que flanquean el cuerpo central donde se abre el portal
encima del cual se abre el enorme rosetón primitivo que ilumina la nave
central, el carácter fortificado que le dan las torres esta acrecentado por las
almenas que lo coronan.
Todo el edificio está
levantado con cantería de granito bien aparejada.
Los
vestigios que sobreviven de la portada original se encuentran en el Museo
Soares dos Reis.