El Ribatejo está marcado por el Río Tajo. En el nombre, en la geografía e incluso en su cultura, delineado por el mayor río que atraviesa Portugal.
Uno de sus paisajes de referencia son las lezírias, donde pastan toros y caballos, alago característico de estas tierras.
Su ciudad principal, es Santarém, que ofrece un rico patrimonio arquitectónico, al visitante, como las murallas de la ciudad, un bello mirador sobre la misma, con vistas sobre el rio Tajo y las lezírias.
También merece la pena visitar el Santuario do Santíssimo Milagre, la Iglesia de Graça y el Núcleo Museológico do Tempo.
La ciudad de Abrantes y la villa de Constância son dos poblaciones muy interesantes para visitar por sus magníficos paisajes y vistas sobre el río, y además para deleitarnos con su prestigiosa gastronomía y repostería conventual.
Sin olvidarnos del Castillo de Almourol, construido sobre una isleta de granito en el medio del río Tajo, cerca de Tancos.
Para visitarlo son necesarios los servicios de un barquero local siempre disponible para realizar el acceso. del río.
En el Ribatejo encontramos tierras llanas y fértiles con un clima suave, muy influenciado por el rio que desagua en la capital.
El cultivo de la viña está presente en toda la región, así como jalonada de toros, caballos, así como de la cultura asociada a la tauromaquia.
La riqueza histórica de la zona la podemos constatar en sus abundantes monumentos ,destacando la riqueza de la región en arte de estilo gótico, que alcanza su máximo esplendor en la ciudad de Santarém.
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| Convento do Cristo, Tomar |
Tomar, donada a los templarios en el siglo XII, es otra referencia monumental y con múltiples influencias entre las que destaca el estilo manuelino, no debemos dejar de visitar, el Convento do Cristo, el castillo y la iglesia matriz.
También recomendamos la pequeña y bonita villa de Constância en la confluencia de los ríos Zêzere y Tejo, o la encantadora Almeirim.
Las especialidades gastronómicas de esta tierra, se nutren en buena parte del rio Tejo como con la caldeirada à fragateiro, la açorda de sável o el ensopado de enguias.
Los arrepiados de Almoster, los celestes de Santa Clara, las tigeladas o los queijinhos do céu nos introducen en la artesanal y dulcísima pastelería conventual típica de aquí.