El vino de Oporto está entre los más prestigiosos del mundo. Un vino natural y fortificado, con una riqueza y concentración de aroma únicos, producido exclusivamente en la Região Demarcada do Douro.
El vinho do Porto gano notoriedad mundial a partir de la segunda mitad del siglo XVII por ser exportado para todo el mundo, la mayoría hacia el mercado ingles.
Los vinos de Porto se distinguen de los demás vinos dadas sus características tan peculiares: diversidad de colores, aromas característicos e intensidad de sabor única.
El secreto de la elaboración del vinho do Porto está en su método de vinificación y en las características geográficas y demográficas de su lugar de producción.
Gracias a la adición de aguardiente el vinho do Porto puede ser envejecido en roble durante un periodo impensable para otro tipo de vino .Su envejecimiento puede ser en garrafa, pipa o cuba de madera.
De los diferentes métodos de envejecimiento y periodos para el mismo, surgen variados estilos de vino: Porto Branco Seco, Porto Branco Doce, Porto Tawny, Porto Colheita, Porto Ruby, Porto Late Bottled Vintage e Porto Vintage.
El vino de Oporto es uno de los valores turísticos de la ciudad de Porto pudiendo acceder a sus bodegas viviendo una visita enriquecedora y fascinante.
El suelo y el clima únicos de la Isla de Madeira, así como el proceso de producción y el tipo de uva cultivada, han contribuido a que del Vino de Madeira haya alcanzado un prestigio inigualable a lo largo de los tiempos.
Elegido para celebrar la Independencia de los Estados Unidos el 4 de julio de 1776, elogiado por Shakespeare en algunas de sus piezas, admirado por reyes, príncipes, generales y exploradores, el Vinho de Madeira es, sin duda alguna, una auténtica joya.
Apreciado en todo el mundo y con un pasado histórico testimoniado desde hace más de cinco siglos, es uno de los símbolos de la Isla de Madeira.
Podemos apreciar el trabajo de los locales a lo largo de los siglos, en las viñas cultivadas a mano en pequeños recintos de tierra, conocidos por poios, a veces, en pequeñas parcelas de terreno en las laderas montañosas de difícil acceso.
Son más de 30 las castas del vino de Madeira, sin embargo, las más nobles son la Sercial, Boal, Verdello y Malvasia.
De los vinos secos destaca la casta Sercial. Ideal como aperitivo, este vino de color claro es ligero y muy perfumado. El Verdello encabeza los vinos semi-secos; delicado, bastante perfumado y de color dorado, es el más indicado para acompañar las comidas. Semi-dulce, suave, noble, aterciopelado y de color dorado oscuro es la casta
Boal, siendo la más recomendada para el asado y el postre.
Entre comidas o en el postre son pocos los que se resisten a la casta Malvasia, que produce un vino dulce, con cuerpo, de aroma intenso y color rojizo.
Los que aprecian la enocultura deberian visitar Madeira en septiembre para asistir y participar en las vendimias y en la Fiesta del Vino de Madeira, que constituye un homenaje a este producto ancestral y reconocido más allá de nuestras fronteras.
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Ponte da Barca es un bonito pueblo del norte de Portugal, sede de municipio, situada en una región agraciada por la naturaleza, rodeada por el verde de la rica vegetación y por la calma del río Lima.
En otro momento llamada “Nóbrega”, topónimo de probable origen prerromano; con el crecimiento de la localidad, se le llamó “Barca”, pues aquí había una barca de pasaje del río Lima, tras realizarse la construcción del puente a finales del siglo XIV, la ciudad pasó a ser conocida como Ponte da Barca, adquiriendo la localidad importancia comercial, como punto de paso, desde el interior hacia el litoral.
Ponte da Barca es un punto de paso de peregrinos, pues aquí se unen dos caminos que van a Santiago de Compostela.
Miembro de la Región Demarcada de los Vinos Verdes, Ponte da Barca muestra los beneficios económicos de la industria vinícola a través de sus casas de piedra blasonadas, solares y palacetes, que integran un interesante patrimonio arquitectónico.